miércoles, 3 de marzo de 2010

I Left My Heart In SF

Hay veces en la vida en los que el nivel de saturación que alcanzas es tan elevado que todo parece escapar a tu control, en los que todo parece irse de las manos... Momentos complicados en los que te sientes con el agua al cuello y sin salvavidas cerca.


Yo viví uno de esos momentos hace unos años y tuve que buscar un salvavidas alternativo ya que todos los cercanos eran insuficientes. Con ayuda encontré una vía de escape, California.


La verdad es que al principio mi idea fue irme a deambular por Los Ángeles ya que desde pequeñita era (y es) un sitio que siempre he querido visitar pero, tras varias charlas con personas un poco más experimentadas en el tema, acabé por decidir San Francisco como el destino definitivo de mi viaje.


Apenas conocía la ciudad y su historia, digamos que iba "con lo puesto" respecto a conocimientos sobre el lugar, la gente y las costumbres; apenas tenía tres o cuatro recomendaciones de personas cercanas. Pero aún así lo preparé todo y el 15 de Julio de 2007 estaba cogiendo un avión a las 6.00 a.m. de la mañana para volar hasta SFO (mediante un vuelo con escala en Amsterdam). ¿Miedo? La verdad es que imponía un poco pensar que ibas a irte totalmente a la aventura a un país en el que nunca habías estado, cierto que tenía residencia y colegio al que ir pero eso no lo hacía más liviano... Subir al avión y desconectar mi teléfono móvil fue mi "punto y aparte", a partir de ese momento comenzó otra etapa en mi vida.


Recuerdo lo que fue aparecer en el aeropuerto de SFO sin tener ni idea de cómo localizar a la persona que me estaba esperando, aquel sitio era enorme, montones de carteles, gente de un lado a otro (nada que ver con el estrés que se sufre en el metro de Madrid)... Sin darme cuenta tenía la maleta en mi mano y me dirigía a la salida... De ahí a la resi en Berkeley. ¿Qué decir de mi estancia en Berkeley? Fue completamente increíble, creo que es de los sitios más bonitos que he visto en mi vida. Mi residencia era genial, la Universidad de Berkeley a mi me impactó muchísimo porque era como un pueblecito (edificios enormes, todo lleno de jardines, unas instalaciones que te dejaban boquiabierto, piscinas, estadio de basket, el campo de baseball de los Golden Bears...), típico de película americana; la gente, los locales, las tiendas...


Allí me encontraba, en una residencia de estudiantes en Telegraph Ave. a la altura de Durant Ave., compartiendo el día a día con gente de todo el mundo, los monitores eran a cual mejor (al igual que los profesores -pobrecita una de mis profesoras que un día llegué muertisima y con un resacón tan grande que pasé toda la clase con las gafas de sol puestas y hasta se preocupó por mi-)... Nuestros días allí se basaban en ir a clase por las mañanas, por las tardes irnos de ruta por Berkeley, a la uni a tomar el sol y hacer el gamba o por SF City; y por la noche: Cenar, beber y coger el BART hacia SF para salir de fiesta.


San Francisco era una ciudad increible. Mucha gente me dice: "No, si Madrid es enorme", pero es que nada que ver con SF. Lo tenía todo (a excepción de que le subiría unos graditos la temperatura). En la zona de Powell tenías el centro comercial, tiendas, el típico tranvía famoso de SFO, gente actuando en la calle... Había una mezcla racial y cultural enorme. A mí por ejemplo me llamaba muchísimo la atención ver como había un GAP y enfrente te encontrabas a homeless paseando, o cuando me mudé de residencia que estaba en una calle donde había un hotel Hilton y justo en la acera de frente te ofrecían todo tipo de drogas, armas y ese tipo de cosas... Reconozco que cada sitio que conocía de SF me enamoraba cada vez más: El Golden Gate Park, Chinatown, Little Italy, Lombart St., Haight Ashbury (el barrio hippy), Castro, North Beach, Union Square, Pier 39, Alcatraz Island, Sausalito, Buena Vista Park, Market St., Downtown, Telegraph Hill,... Y ¡el grandiosísimo Golden Gate Bridge! Cruzar andando este puente para mí fue una experiencia inexplicable. Estás allí, en mitad de la bahía, a una altura de unos 60 metro sobre el nivel del mar, te acercas a uno de los cables del puente, lo coges entres tus manos y notas como todo el puente vibra, notas el movimiento que tiene todo en tus manos... Buahhh, no se puede describir lo que se siente...


De todo aquello tengo muy buenos recuerdos, mucha gente a la que quiero y querré, gente que sigue en mi vida, gente que está en la distancia; fiestas, paseos en bici con historia incluida, rutas en limusina por la ciudad, cenas en el restaurante de Forest Gump, ir al cine a ver el estreno de The Simpsons: Movie, el intento de paracaidísmo, las fiestas con nuestro fake ID, los juegos de bebida rusa que me enseñaba Sasha, fiestas en el Blake's... Pero con lo que me quedo es con tres personas: Mis dos piezas (Rafa y Sasha) y Ashley (chica increíble donde las haya). ¿Por qué con ellos? Porque Rafa me dio una nueva visión de la vida, Sasha me hizo perder la cabeza con su locura y Ashley... Ash, se ganó a pulso mi cariño y confianza tras ayudarme en el momento en el que más lo necesitaba.


De hecho, la noche que recuerdo con mayor cariño, alegría y nostalgia a la vez se la debo a ella. ¿Por qué? Pues porque en apenas una semana nos cogimos tanto cariño que en mi última noche en California, al llegar a la resi me estaba esperando con mis compis para celebrar una fiesta típica americana ilegal en la playa que hay junto al Golden Gate Park (Fulton St. con Great Hwy.). Nos llevó a comprar bebidas alcohólicas a una tienda un poco ilegal (ya que eramos menores en SF) y después cogimos el bus hasta la playa, una vez allí se me acercó y me dijo "esto es por tu última noche en la ciudad, ahora vienen mis amigos con más cerveza" y me abrazó. Así que allí nos estábamos... Una panda de estudiantes extranjeros junto con estudiantes californianos en una fiesta en plena playa por la noche bebiendo cerveza tapada con matas para evitar problemas con la policia y haciendo nubecitas al fuego con galletas y chocolate, ¡qué locura!


Mi vuelta a casa fue triste. Tenía ganas de ver a mi familia pero me había supuesto tanto aquella temporada en  San Francisco que me costaba mucho dejarlo atrás, echaba de menos a mis amigos, echaba de menos a Ashley, extrañaba mucho la ciudad... Pero lo que nunca olvidaré fue la sensación de vacío que tuve la mañana siguiente al despertarme en casa sola, ver que mis padres estaban trabajando y mi hermano no estaba... Pensar en que me había estado levantando rodeada de unas 30 personas cercanas y unos 200 o 300 estudiantes en la resi; y de golpe eso... Fue muy duro.


El tiempo pasa, nuestras vidas han cambiado, de eso ya hace 3 años. Esta mañana me desperté como cualquier día normal, cogí el PC y estuve un poco vagueando antes de ducharme para ir a clase. Mi sorpresa fue ver como de repente Ash se conectaba al msn, ¡fue genial! Nos saludamos y todo era alegría por volver a hablar. Contarnos montones de cosas, se nos atragantaban las palabras, hablar de mi estancia en SF, hablar de nuestras vidas de ahora, ver cómo ha pasado el tiempo (se sorprendió de que ya casi tuviese 21 años porque nos conocimos cuando yo tenía 18 recién cumplidos)... No era capaz de escribir todo lo que quería de los nervios por la ilusión que me hacía saber de ella de nuevo. Me invitó a SF a quedarme donde vive ella, me contó que quiere venir a España y que me llamará porque tenemos que vernos, hablamos de la universidad y el curro, de las familias, los viajes... Y cuando quise darme cuenta me veía casi llegando tarde a clase aunque mereció mucho la pena.


¿Cuántas veces en pleno agobio he deseado volver a escapar a ese lugar? ¿Cuántas veces me he preguntado qué hubiese sido de mí sin aquellos días?




Tengo que agradecer mucho tanto a la ciudad como a la gente con la que compartí esos días (en especial a Ashley) ya que han tenido mucha influencia en que, a día de hoy, sea quien soy...


Sinceramente, en mí cobró sentido lo de "dejé mi corazón en San Francisco"...
Y ahora, sólo pienso en volver.





Dedicado a todos los que formaron parte de esos días llenos de magia,
en especial a mis tres pilares en tierras californianas: 
Rafa, Sasha y Ashley.
Love U Guys!

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