"La locura de sentirme feliz y triste a la vez
pensando en la misma persona."
Niña Sin Ti - Sergio Contreras
¿Habéis sentido alguna vez esa sensación de querer tanto a alguien que sólo te importe su sonrisa? ¿Que lo único que te llene sea su felicidad? Yo sí.
Hay personas que aparecen en tu vida sin que lo esperes. Se cuelan, se hacen un huequecito y cuando quieres darte cuenta resulta que son una parte imprescindible en tu vida. Personas que te descubren millones de cosas nuevas: emociones, sensaciones, puntos de vista, inquietudes, locuras... Personas que tan sólo con su sonrisa son capaces de hacer que en el peor de los días se vislumbre un rayito dorado de luz. Gente "mágica".
¿Qué pasa cuando alguien "mágico" se cuela en tu vida? Esa persona puede aparecerte de la forma más inesperada: Un cruce de miradas en el metro, un choque en los pasillos de la uni, una copa en un local, coincidir con alguien en el super o en el ascensor y entablar conversación, la curiosidad sobre una foto o un texto... Cualquier situación puede ser la adecuada para encontrarte a alguien así, lo único es que cuando aparece LO SABES.
Tiene esa mirada especial, ese algo que te hace fijarte más de lo que harías con cualquier otro extraño o desconocido y a partir de ahí... El huracán. Surrealismo, risas, locura, felicidad, noches sin dormir, la mente ausente, miradas, sonrisas, payasadas... Pero, a veces, también viene de la mano de inquietudes, dudas, rayes, alguna que otra lágrima, preocupación... Un equilibrio enérgicamente desequilibrado e inestable que te hace sentirte vivo. Creo que es la prueba de fuego, si sobrevives la balanza se estabiliza.
Ahora todo cambia, se estabiliza, madura, crece, refuerza y unifica de una forma brutal. Resulta curioso y sorprenderte observar el giro que da la situación. Alcanzas un grado de cariño, complicidad y sobre todo de respeto increíbles. Hay apoyo, ayuda, comprensión... Lo das todo por esa persona pero con la mayor humildad posible. Ahí es dónde la magia lo envuelve todo.
Al llegar a ese punto te das cuenta de que está muy dentro de ti, de que sois inseparables y vitales una para la otra. Es ahora cuando realmente ves lo que significa para ti que esa persona sonría y sea feliz, lo que llegarías a dar para conseguirlo... Ves que su tener a esa persona en tu vida no se paga con nada, que su sonrisa es un tesoro y que por nada en el mundo podrías perderla.
Te juras que vas a estar a su lado. Que la vas a cuidar, apoyar, escuchar, aconsejar y respetar; que nunca vas a dejar que le pasa nada, ni que se encuentre sola... Te haces una promesa a ti mismo que no has de romper y la cumples... Aunque ello implique hacer de tripas corazón en ocasiones, aunque si tienes que mirar sea sin que se note, aunque cada noche pidas que nunca amanezca...
Y si por alguna secreta razón
esa gota de agua brilla en tus ojos
haciéndote peligrosamente vulnerable, recuerda,
que si rompes las farolas se encienden las estrellas.


1 comentario:
Ni un sólo pero al texto... si se ha sentido alguna vez se sabe...
Un saludo.
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