lunes, 11 de enero de 2010

The City & I

"So close to midnight under the streetlights
leaving behind what I don't need..." 
Get to you - James Morrison

















   Las ciudades asustan y cuanto más grandes son más miedo dan, o al menos eso dicen... La verdad es que no lo comparto. A mí me encantan las ciudades, cuanto más grandes son pues mejor. Me encanta descubrir cada uno de sus rincones, perderme en millones de recovecos y, por qué no, toparme con callejones aunque no tengan salida.


   Pero, ¿qué es lo que la hace tan especial? Para mí la magia de la ciudad es esa ambigüedad que nos muestra. No es lo mismo vivirla de día que de noche... 


   Sales a la calle y ves a cientos de personas moverse de un lado a otro, vas sin prisa pero de repente descubres que casi estás corriendo sólo por la inercia del entorno... El tráfico, semáforos, coches, pitidos, ruidos, caos y estrés...  Vidas que se cruzan sin tocarse, un mundo de pensamientos andantes y un reloj... El día en la ciudad, ¡una locura!


  Al llegar la noche todo cambia... Silencio. Caminas por las calles junto a personas que entre risas se dirigen al local de moda, ves como gente sin hogar pasa las horas como puede y donde puede; hay vendedores ambulantes en las aceras y mujeres que ofrecen sus servicios a quien busque un algo diferente... Luces, luces, luces, la sirena del coche patrulla de turno, luces, luces, luces, tú y tu mente... Se para el reloj. 


  En ese instante en el que deambulas sin rumbo ni destino tu mente se convierte en la protagonista. Dejas fluir todo lo que hay dentro: ideas, pensamientos, sueños, inquietudes, deseos e incluso tus miedos más ocultos...


   Me gusta perderme de noche en la ciudad...